martes, 17 de febrero de 2009

GIRASOLES TONOS DORADOS EN EL JARDÍN



En los países mediterráneos se cultivan por las semillas, las pipas, para exprimir de ellas el aceite de girasol. La planta procede originariamente de América, donde los indios le atribuían poderes divinos. Estados Unidos es también el país de la tradición competitiva: cada año se siguen organizando fiestas y entregando premios para la planta más alta y las flores más grandes. No obstante el girasol de mayores dimensiones, el Giganteus, no es el más interesante.

Flores altísimas

En verano y en otoño florecen las plantas anuales y vivaces, muchas veces elegidas debido a sus llamativas flores. Hay ejemplares que alcanzan una altura de varios metros (de 2 a 6 m), pero también hay variedades más bajas y más desconocidas que sí poseen los tonos cálidos del girasol, pero que, por lo demás, parecen muy diferentes.

Los girasoles anuales se siembran desde marzo en interior o desde abril al aire libre. El cultivo tendrá el mejor resultado en un lugar abrigado y cálido, en un suelo no demasiado nutritivo. Está claro que los gigantes necesitan mucho espacio, tanto a lo ancho como a lo alto, algo que sobre todo deben tener en cuenta los propietarios de un balcón. Tanto los que crecen de manera explosiva como las variedades más pequeñas necesitan mucha agua.

Cuidados

La luz es un elemento fundamental. El girasol necesita una ubicación cálida, soleada y protegida del viento. Es resistente a cualquier temperatura, pero no a las heladas.
Hay que regar la planta abundantemente durante la etapa de crecimiento y floración, pero siempre evitando los estancamientos de agua. Hay que tener en cuenta que son muy sensibles a la podredumbre del tallo por exceso de riego.

En cuanto al suelo, debe ser muy fértil, por lo que si se planta directamente en el jardín es imprescindible enriquecerlo con abundante materia orgánica.

Consejo

No aguantan bien los trasplantes, es mejor sembrarlos directamente en macetas o semilleros.

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lunes, 16 de febrero de 2009

CICLAMEN



A pesar de su gran facilidad de cultivo, el ciclamen es una flor que se ve afectada por un gran número de plagas. En este reportaje, te contamos cómo saber si esta planta típicamente invernal está en perfecto estado y cómo detectar qué tipo de plaga está afectándola. Asimismo, podrás descubrir si algún factor medioambiental está haciendo que pierda sus hojas o flores.

Tu flor estará perfecta si aprecias que sus hojas y sus tallos están erguidos al tiempo que sus flores dan aspecto de frescura: capullos con asomo de color bien formados y muy visibles entre las hojas; hojas bien formadas y con manchas atractivas más claras por el envés. Si tu planta se encuentra de la manera que hemos descrito, sólo debes tratar de mantenerla, cuida el riego y la temperatura y no tendrá ningún problema.

Si por el contrario, empiezas a notar otros síntomas, tendrás que detectar y poner remedio ante una plaga o similar que probablemente la está atacando.

• Mosca blanca. Notarás que aparecen puntitos blancos o grises en el envés de las hojas más tiernas. La solución será trasladar la flor a un lugar más fresco, ya que esto se produce por una mala condición ambiental.
• Botritis. Presenta un síntoma como el moho gris y manchas marrones. Tendrás que actuar con rapidez, ya que esta plaga puede acabar en poco tiempo con la planta. Corta los tallos y las hojas afectados y lleva la planta a un lugar ventilado.
• Ácaros. Las hojas se atrofian y endurecen. Es muy probable que los ácaros del polvo en el envés de la hoja hayan atacado al resto de la planta. Si esto sucede, nuestro ejemplar no tiene remedio ya que no hay ningún sistema eficaz para combatir esta plaga.

Respecto a las condiciones ambientales, recuerda que si aprecias que se caen las hojas después de tomar un color amarillento, es señal de que la planta se encuentra en un lugar demasiado caluroso. Trasládala a un sitio más fresco.

Igualmente, si sientes que las flores y las hojas se ponen mustias o lacias, es muy probable que la habitación donde se encuentre esté muy reseca, sobre todo si tiene calefacción. Ten mucho cuidado con los ambientes secos y calurosos.

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sábado, 14 de febrero de 2009

PLANTAS CARNÍVORAS



Obligadas por la propia naturaleza, algunas especies vegetales tuvieron que evolucionar para cubrir sus necesidades básicas convirtiéndose en auténticas 'máquinas' de matar. Son un claro ejemplo de la capacidad que tienen algunos seres vivos para adaptarse y sobrevivir en condiciones extremas. El Real Jardín Botánico de Madrid ofrece la oportunidad de ver reunidas en una exposición algunas de esas especies denominadas 'carnívoras'. Tusplantas.com no quiso perder la oportunidad de ser testigo directo de su voracidad.

El problema que obligó a algunas especies a buscar su sustento, además de en el suelo, en los animales, principalmente insectos de su entorno, fue la carencia de nitrógeno, a través del cual son capaces de elaborar proteínas. Por regla general, las plantas que han desarrollado la habilidad de atrapar a otros seres vivos viven en lugares pantanosos y turbosos, dónde el nitrógeno es un elemento escaso.

Los insectos quedan reducidos al esqueleto después de caer en las trampas y ser digeridos por sus encimas digestivas. Darwin las llamó plantas insectívoras cuando apenas se sabía nada de ellas; pero es más apropiado hablar de carnívoras, ya que pueden alimentarse también de crustáceos o incluso de pequeños mamíferos.

Métodos de captura

Actualmente se conocen aproximadamente 500 especies de plantas carnívoras, repartidas entre nueve familias. Todas ellas utilizan alguno de estos procedimientos para atrapar a los insectos:

• Fosa: Poseen una especie de jarras, a modo de contenedor, en cuyo fondo almacenan agua y fluidos digestivos. Los insectos son atraídos hacia su interior, y una vez dentro ya no hay escapatoria.
• Papel matamoscas: Es la técnica que utilizan las droseras, la especie más común de carnívoras. De las hojas salen una especie de pelillos. Éstos segregan una sustancia pegajosa que se queda en los extremos bajo la apariencia de gotas de rocío, a la que quedan adheridos los visitantes curiosos.
• Vejigas: Están debajo del agua. Se hinchan cuando un insecto o un pez muy pequeño se acercan a ellas, engulléndolo para después digerirlo.
• Bisagra: Sus hojas se han convertido en un cepo que se cierra en cuanto algo entra en contacto con sus 'pelos disparadores'. Tiene espinas en los bordes y para un insecto es prácticamente imposible escapar una vez que se ha cerrado. Cuando la víctima ha sido digerida, el cepo vuelve a abrirse a la espera de que otro bicho incauto caiga en la trampa.

Cómo se mueven

Resulta intrigante descubrir cómo han desarrollado esa increíble habilidad para moverse, algo que, de producirse en cualquiera de las plantas de nuestro jardín, dispararía en nosotros una enorme preocupación, cuando no un tremendo susto. Pero no todas las carnívoras tienen esa capacidad.

Según el método de captura, podemos dividir a las carnívoras en dos grupos: las activas y las pasivas. Las últimas atraen a los insectos por medio de néctares y colores vistosos. Éstos caen en el depósito donde se encuentran los jugos digestivos gracias a lo resbaladizo de la superficie o a unos pelos orientados hacia el interior.

Las otras, las activas, pueden realizar movimientos extraordinariamente rápidos. Evidentemente, no tienen músculos, al igual que el resto de plantas; por eso han perfeccionado dos tipos de técnicas para realizarlos.
La primera es la que utiliza la Venus Atrapamoscas (Dionaea Muscipula). El cepo se cierra mediante cambios en la presión del agua interna, provocados por los pelos disparadores que se activan por contacto. La otra forma consiste en el crecimiento celular. En los pelos de las Rocíos de Sol (Droseras), las células de un lado crecen, mientras que las del otro encogen, cerrándose sobre la víctima, que queda atrapada.

Cómo cuidarlas en casa

Son muchas las variedades que existen de plantas carnívoras. Por eso es difícil describir de forma general cuáles son los cuidados que necesitan. En cualquier caso, y como ocurre con el resto de plantas, hay que procurar imitar en lo posible su hábitat natural.

Dependiendo de si se trata de una variedad tropical o no, necesitarán más o menos sol, aunque lo normal es que gusten de bastante luz, preferiblemente durante aquellas horas en que los rayos de sol llegan con menor intensidad.

Lo mismo pasa con la temperatura, ya que algunas -Dionaea y Sarracenia- tienen que hibernar necesariamente cada año, función que puede producirse perfectamente en el frigorífico. Todas necesitan alta humedad ambiental, pero hay que procurar renovar el aire (en el caso de utilizar un terrario) cada cierto tiempo, porque sufren fácilmente la aparición de hongos. Las partes secas de la planta también pueden provocar problemas con hongos, por lo que habrá que cortarlas.

Un lugar muy recomendable donde colocar una carnívora es el alféizar de una ventana orientado hacia el sur; y, en cuanto a los riegos, éstos tienen que ser frecuentes, manteniendo el sustrato siempre húmedo.

Estas plantas tienen un enorme atractivo entre las variedades exóticas. El cultivo, al contrario de lo que pudiera parecer en un principio, y dependiendo de la variedad, no es más complicado que el de cualquier otra planta. Se trata, al fin y al cabo, de una posibilidad más para el aficionado a la jardinería, eso sí, con un atractivo añadido ciertamente especial, y, por qué no, algo inquietante.

jueves, 12 de febrero de 2009

Trucos para limpiar las plantas




La limpieza es muy importante para la salud y la estética de una planta. Es una labor que va desde quitar algunas flores y hojas secas hasta eliminar el polvo que se acumula sobre ellas. Además, una mala limpieza o la ausencia de ella, facilita el ataque de plagas y enfermedades.

Estos son algunos trucos que te pueden ser útiles para mantener tus plantas sanas y hermosas:

Cerveza para las hojas

Para limpiar las hojas grandes de Ficus, Marquesas, Crotón, Scheffleras o Philodendro se recomienda la utilización de una esponja impregnada en cerveza. Pasa la esponja sobre la planta con cuidado y seca una a una con un paño limpio y seco.

Vinagre para eliminar las manchas

Si las hojas de las plantas tienen manchas blancas es debido a que el agua de riego tiene exceso de cal. La solución está en pulverizar con una mezcla de agua y vinagre (una cuchara sopera por litro será suficiente).

Actuar sobre los bonsáis

Los bonsáis exigen una limpieza cuidadosa. Para quitar el polvo que se va a acumulando en las pequeñas hojas de estos árboles en miniatura, lo mejor es utilizar un pincel de pelo fino.

Ten cuidado con las flores

Cuando las plantas están en floración, no se deben limpiar las flores, o se perderán. Como son muy delicadas, no conviene mojarlas ni aplicarles ningún producto.

Gel de ducha

Diluye una cucharita de gel de baño en un litro de agua. Con la mezcla debes pulverizar el ejemplar que quieras limpiar, mostrando un cuidado especial en sus hojas.

A continuación, empapa la planta con agua. Es indispensable que sea limpia y que no contenga mucha cal. En zonas calcificadas se puede usar agua mineral embotellada.
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miércoles, 11 de febrero de 2009

REMEDIOS BIOLÓGICOS PARA LAS PLAGAS DE LAS PLANTAS



Existen algunas alternativas complementarias baratas e inofensivas para el control de algunas plagas y para la alimentación de tus plantas; pero recuerda, son solo complementarias, solo eso, de ninguna manera se usan en lugar de tal y cual producto especializado, pero ayudan mucho.

Tabaco en Polvo. Se usa para combatir pulgones, cochinillas de humedad, arañas rojas, etc. mediante el preparado de una infusión que se aplica con spray sobre el follaje. Funciona también contra plagas del suelo en céspedes y macetas usándolo tal como viene, espolvoreado.

Polvo de ajo deshidratado. Para combatir gusanos, pulgones, escarabajos, mosquita blanca, araña roja, gorgojo y muchas más plagas. A los insectos que lo ingieren les provoca trastornos digestivos y confusión; a las orugas irritación en la piel y a casi todos, su olor les repele.

Ceniza de Madera. Es un complemento indispensable en el jardín, al ser rica en potasio y fósforo, puedes añadirla al aplicar nuestros abonos orgánicos, tales como “Humus Activo” y/o “Abono de borrego enriquecido”. En la huerta familiar aplícala al momento de la siembra para cualquier variedad de hortaliza. También te funciona en plantas establecidas, principalmente de raíz (zanahorias, rábanos, etc.) Puedes también mezclarla ligeramente con el suelo de tus frutales, rosales y macizos arbustivos e inmediatamente después aplicar el abono orgánico junto con el alimento o fertilizante que sea el indicado.

La ceniza de madera también es insecticida :, esparcida al pie de las plantas disuadirá a los caracoles y babosos de acercarse y aplicada en polvo sobre el follaje alejará pulgones y cochinillas de humedad.

Abono de huevo. El sustrato o tierra de tus plantas en casa puede incrementar sus niveles de potasio y otros minerales si le añades, de vez en cuando, cáscaras de huevo bien machacadas.

Son un excelente abono natural ¡gratis!, no quiere decir que no debes de cumplir con tus aplicaciones periódicas de abonos orgánicos y fertilizantes, por el contrario, las cáscaras vendrán a ser un excelente complemento pero no un alimento básico.

Cerveza contra caracoles
Para exterminar caracoles distribuye tapas de envases de cualquier tipo con cerveza; entiérralos a nivel de tierra y distribúyelos por donde veas rastros brillosos que denotan su presencia.

Será un verdadero "final feliz" para estas plagas.

martes, 10 de febrero de 2009

La violeta africana, flores todo el año



Procedente de las zonas tropicales del continente africano, esta exuberante planta de interior ha dejado de ser un ejemplo de exotismo para convertirse en una de las variedades más habituales dentro del hogar, gracias a su gran valor ornamental.

Aterciopeladas y carnosas hojas de color verde intenso y delicadas flores violáceas que alegran la casa durante todo el año son su mejor carta de presentación.

Perteneciente a la familia de las Gesneriáceas, la violeta africana (Saintpaulia ionantha) ha encontrado su mejor hábitat en el interior de nuestras viviendas, aunque tampoco sería raro verla en exteriores como terrazas y patios. Herbácea y vivaz, su tamaño no suele superar los 15 cm. y se reproduce por semillas o a través de esquejes. Al tratarse de una especie tropical, requiere una serie de cuidados específicos que garanticen un correcto desarrollo.

La floración

Aunque lo más habitual es que sus flores aparezcan en verano, uno de sus principales atractivos es que puede tener más de una floración al año y que ésta puede producirse en cualquier temporada. Entre ellas, existe siempre un ciclo de descanso de unas seis semanas. Una vez aparecidas las flores, de reducido tamaño, éstas irán creciendo tanto en dimensiones como en número.

Normalmente brotan en grupúsculos de 6 ejemplares (simples o dobles), surgiendo de tallos que nacen entre las hojas. La gama cromática más común es el violeta (de ahí su nombre) con estambres amarillos en el centro, aunque también las veremos blancas, rosas, rojas, azules e incluso de varios colores.

Delicadas atenciones

Considerada una planta agradecida y de fácil desarrollo en interiores, lo cierto es que esta especie exótica requiere una serie de cuidados muy concretos. Para florecer necesita al menos 12 horas de luz, por eso las condiciones de luz artificial suelen beneficiarla. Respecto al sol, nos aseguraremos de que reciba sus saludables rayos, pero siempre tamizados, ya que la exposición solar directa puede quemarla.

El suelo más adecuado es el de turba y tierra, y la orientación, este-norte. Las condiciones en las que se desarrolla en su hábitat natural se caracterizan por temperaturas cálidas y humedad elevada. Por eso, en nuestro hogar el termómetro no debe bajar de los 18º C. Para favorecer la humedad ambiente, podemos dejar cerca recipientes de agua.

Esta planta requiere un riego constante en verano y muy moderado en invierno; eso sí, siempre con agua templada. Nos cuidaremos de no mojar las hojas ni encharcar el suelo porque se pudriría. Fundamental también es el drenaje: pondremos un plato debajo del tiesto y retiraremos el exceso de líquido. También se puede regar dejando que la planta absorba el agua directamente del plato.

Cómo solucionar algunos inconvenientes

Lo más probable es que, a lo largo de la vida de tu violeta africana, surjan algunos problemas que deberás solventar. Por ejemplo, la floración. Muchos aficionados que tienen estas plantas suelen preocuparse al ver que pasan los meses y no aparecen las flores. Normalmente se debe a la falta de nutrientes.

Por lo general, cualquier especie de interior requiere fertilizantes cada cinco o seis semanas. En el caso que nos ocupa, si nuestro ejemplar no florece, disminuye la cantidad y calidad de las flores o las hojas se vuelven verde pálido, es porque necesita urgentemente abono.

Las hojas suelen ser un buen indicador de los problemas de nuestra violeta africana: si se pudren, tendremos que regarla menos; si amarillean, nos aseguraremos de que la temperatura ambiente no sea demasiado baja; si aparecen manchas, probablemente se habrá quemado por el efecto del sol.

Respecto a las plagas, los pulgones y las cochinillas se pueden eliminar fácilmente con productos fungicidas e insecticidas específicos. No sería extraño tampoco que el exceso de riego provocase la aparición de hongos en nuestra violeta. Normalmente se manifiestan en forma de moho gris. Para evitarlo, nada mejor que controlar la cantidad de agua que suministramos a la planta.

lunes, 9 de febrero de 2009

¿PORQUE SE PODAN LAS PLANTAS?




Puede ser que alguna vez nos hayamos planteado esta pregunta. La respuesta es sencilla. Algunas veces podamos para suprimir partes enfermas, secas e inútiles (lo que se llama poda de limpieza), otras veces para que den más flores o flores mejor formadas (es la que habitualmente se hace a los rosales y otras plantas ornamentales), para favorecer su floración o para mantener una forma especial, tales como la poda a la que se someten algunos arbustos cultivados en formas geométricas (boj, pitosporo, tejo, ciprés etc.).

El momento de podar

La mejor época para llevar a cabo la poda, contrariamente a la costumbre general, es el final del invierno, pues así las plantas retoñan con más vigor que si se podaran en otoño o a principios de invierno, ya que acumulan más savia y adquieren más fuerza para retoñar.

La consecuencia inmediata de toda poda es el desarrollo de las yemas dormidas y por lo tanto tendrán un clima más propicio para retoñar si ya se va intuyendo la primavera por lo tanto la poda se debe realizar cuando ya haya pasado el peligro de las heladas, y en cada clima es diferente.

Los árboles de sombra se suelen podar en los jardines al principio de invierno pero es una cuestión de estética, de limpieza y de utilidad: podados tiene mejor aspecto, las ramas uniformes y con forma adecuada. También evitamos el tener que estar recogiendo hojas mientras dura toda la estación invernal, y luego porque de esa forma las ramas no nos impiden el paso del sol que tanto se agradece en invierno en los parques y jardines.

Cómo hacerlo

La poda se hace siempre con toda limpieza, es decir, sin martirizar los tejidos, con cortes limpios, con serrucho o tijeras bien afilados. La sección ha de quedar ligeramente inclinada hacia la parte opuesta a la yema, ya que si queda plana se puede detener el agua de lluvia en ella y perjudicar a la planta, y si se inclina hacia la yema, ésta se dañará al recibir el agua que resbale.
Como vemos la poda es una labor importante para nuestras plantas, por lo que es muy beneficioso que pongamos sumo cuidado al hacerlo.